La tabaquera anatómica: Su historia
Para los que no lo sepan de que hablamos la tabaquera anatómica es un pequeño espacio triangular, una depresión que se forma al extender el pulgar totalmente en la parte posterolateral de la muñeca. Se forma entre el extensor largo del pulgar por dentro y por los tendones del extensor corto del pulgar y del abductor largo por fuera. Si apretásemos en ella podríamos distinguir nuestro pulso arterial.
¿Por qué es importante esta área históricamente?
Al parecer los arist
ócratas en el siglo XVIII usaban este pequeño hueco como sustento para su tabaco en polvo antes de esnifarlo.
El nombre de este producto tan peculiar proviene de la palabra francesa rapé que significa rallado. Se usaba ya en el Nuevo Mundo y fue traído a la Antigua Europa por los españoles y portugueses. Fray Ramón Pané un religioso que viajo a las Antillas con Colón en su segundo viaje alrededor de 1493-1496, hizo ya las primeras descripciones sobre este nicotiano al ver a los indígenas esnifarlo.
Un siglo después su uso se extendió por Europa gracias a la aristocracia, Jean Nicot de Villemain, embajador de Francia en Lisboa envió a Catalina de Medici esposa de Enrique II una pequeña cajita con el tabaco molido para que curase las migrañas de su hijo (Se comentaba que era beneficioso para la salud). Tal fue el éxito de este tabaco y la adicción que debió pillar el pequeño, que el propio nombre de Nicot se convertiría años mas tarde en el origen de la palabra Nicotina. El rape tenía tanto detractores como defensores, pero este producto aun hoy en día se realiza machacando mucho las hojas secas de tabaco y mezclándolas con almendras amargas, aromatizantes, así como todo tipo de especias y productos; entre ellos la nuez moscada que como hemos visto en otro de nuestros artículos es en determinadas cantidades, una droga:
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Este era precisamente el efecto que lograban los indígenas con su tabaco, evadirse y ver a sus dioses. Lo hacían aspirando a través de un tubo hecho con cañas en forma de “Y” o “V” el tabaco de su mano para que penetrase por los dos orificios nasales a la vez. Algunos quizás para vender el producto en Europa o porque verdaderamente les funcionaba, decían que curaba las migrañas, despejaba el aparato respiratorio (al estar muchos de ellos mentolados), limpiaba el cerebro, eliminaba los malos humores e incluso existía una forma especial “sabillia española” que quitaba el dolor de muelas. Por otro lado los había que decían que era una droga semejante al opio, que el uso del rapé podía hacer perder el sentido del olfato, provocar adicción, estimular la libido, tumores nasales y cáncer que actualmente comprobamos que es verdad, puede provocar cáncer bucal. Fagon, un médico de la corte de Luis XIV (que por cierto odiaba el tabaco), nos ofreció una de las primeras opiniones certeras sobre el tabaco: “Cuando abría su caja de rapé, ¿sabía que estaba abriendo una caja de Pandora, de la que podían florecer miles de enfermedades, una peor que la otra?”.
Por la razón que he dado y todos imaginamos la Iglesia si tuvo algo al respecto que decir. Como no, el Sexo fue la dicha. Al parecer en 1621 el Papa Urbano VIII excomulga a los fumadores culpables de usar «una sustancia tan degradante para el alma como para el cuerpo» que además llevaba a sus consumidores muy cerca del éxtasis sexual.
En cierta manera tenía razón: ¿Sabéis de donde viene la expresión echar un polvo? Pues una de las teorías es esta: A los aristócratas de la época que solían consumir este tipo de tabaco, les hacía estornudar. Como era de muy mala educación estornudar en público y menos en una fiesta de la alta sociedad solían ir a otra habitación a esnifar el tabaco. De ahí que se dijese “Voy a echar un polvo”, lo que pasa es que algunos aprovechaban para hacer otras cosas con la excusa…en el caso de las mujeres también pudo venir la frase del acto de maquillarse aunque esto no está muy comprobado la verdad.
No es de extrañar que la gente pudiente engalanase su tabaco con las mejores “vestimentas”, las cajas de rape hoy en día siguen siendo muy apreciadas por los coleccionistas. Este arte comenzó en Europa pero son muy codiciadas las obras chinas de la dinastía del emperador Qianlong, otro adicto a la nicotina. En la elaboración de estas pequeñas botellitas se ha de tener extrema delicadeza para pintarlas por dentro ya que exige poner en un ángulo especial el pincel pues se pinta desde fuera a través de la boca del frasco. Como os podéis imaginar botellas de estas no están disponibles para los bolsillos de todos y la destreza con el pincel se paga.
En definitivas cuentas, el rapé siempre ha sido un tipo de tabaco muy poco reconocido pero sin embargo es uno de los que más adicción crea pues es un tabaco sin humo y pasa desapercibido. No puedo dejar la ocasión para recordaros que es muy fácil empezar pero muy difícil acabar así que no fuméis, vuestra familia os lo agradecerá. Espero que os haya gustado la breve historia del origen de la tabaquera anatómica. Aunque esperaba que fuese un poco más extensa problemas con la bibliografía y mi ordenador me lo han impedido. Espero que no os importe, pronto nuevos artículos en NITECUENTO.ES .

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